Apuestas en Fórmula 1

Estrategias de Apuestas en Fórmula 1: Value Betting y Análisis Avanzado

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En 2019 perdí tres apuestas consecutivas en el Gran Premio de Singapur porque hice lo que hace todo el mundo: mirar las cuotas, elegir al favorito y rezar. Nueve años después, con más de 400 carreras analizadas a mis espaldas, puedo decir que aquel fue el mejor dinero que perdí en mi vida. Me obligó a entender que apostar en Fórmula 1 sin estrategia es regalar dinero – y que el mercado de apuestas en deportes de motor, valorado en 8.600 millones de dólares en 2023 con una proyección de 22.000 millones para 2032, atrae cada vez a más apostadores que cometen exactamente el mismo error.

La F1 tiene una particularidad que la convierte en un terreno fértil para el apostador disciplinado: solo el 22% de los fans de F1 que apuestan ha apostado en deportes de motor en los últimos doce meses, lo que significa que la mayoría de las cuotas reflejan percepciones superficiales, no análisis profundo. Esa brecha entre percepción pública y realidad es donde nace el valor.

Esta guía no es una colección de consejos genéricos. Aquí vas a encontrar las fórmulas exactas que utilizo para detectar value bets, los cinco factores que mueven las cuotas antes de cada carrera, un sistema de gestión de bankroll diseñado para una temporada de 24 Grandes Premios y los errores que he visto repetirse – incluidos los míos propios. Cada estrategia viene con números reales y ejemplos prácticos, porque en esto de las apuestas en F1, la teoría sin datos es pura especulación. Si buscas una base sólida sobre apuestas en Fórmula 1, empieza por ahí; si ya tienes los fundamentos, esto es lo que viene después.

Value betting en F1: fórmula y aplicación práctica

La primera vez que calculé un value bet en serio fue antes del Gran Premio de Canadá de 2020. La cuota de un piloto para podio era 4.50, y mis números – basados en ritmo de carrera, degradación de neumáticos en circuitos similares y posición en parrilla – le daban una probabilidad real cercana al 30%. Hice la apuesta. Terminó segundo. No fue suerte: fue matemática.

El value betting es, en esencia, identificar cuando la casa de apuestas te ofrece una cuota que subestima la probabilidad real de un resultado. No se trata de predecir quién gana, sino de encontrar cuotas que pagan más de lo que deberían. La fórmula es directa:

Valor Esperado (EV) = (Probabilidad real x Cuota decimal) – 1

Si el resultado es positivo, tienes un value bet. Si es negativo, la casa tiene la ventaja. Así de simple – y así de difícil de ejecutar bien.

Desglosemos esto con un ejemplo concreto. Imagina que un piloto tiene una cuota de 6.00 para ganar un Gran Premio. Eso implica que la casa le asigna una probabilidad implícita del 16,7% (1 / 6.00 = 0,167). Ahora, tu análisis – basado en ritmo en entrenamientos libres, historial en ese circuito, condiciones meteorológicas y forma reciente del equipo – te dice que su probabilidad real está más cerca del 22%. El cálculo sería: (0,22 x 6,00) – 1 = 0,32. Un EV positivo de 0,32 significa que por cada euro apostado, tu expectativa matemática es de 32 céntimos de beneficio a largo plazo.

La pregunta obvia es: cómo determinas esa «probabilidad real»? Aquí es donde entra el trabajo que separa al apostador rentable del que se cree rentable. Yo utilizo un enfoque combinado: analizo los tiempos sectoriales de los entrenamientos libres – no la vuelta completa, sino los parciales – porque revelan el ritmo real sin los efectos de tráfico o carga de combustible. Cruzo esos datos con el historial del piloto en circuitos de características similares y ajusto por las condiciones específicas del fin de semana: temperatura de asfalto, probabilidad de lluvia, desgaste previsto de neumáticos según los compuestos elegidos por Pirelli.

Ese cruce me da un rango de probabilidad, no un número exacto. Y esa es la clave: no necesitas precisión milimétrica, necesitas que tu estimación sea mejor que la del mercado. En F1, donde las cuotas se mueven en función de las apuestas del público general – muchos de ellos fans emocionales, no analistas – las ineficiencias existen. El turnover en apuestas de futuros de pilotos F1 alcanzó los 45 millones de dólares en 2024, un 25% más que el año anterior. Más dinero en el mercado significa más liquidez, pero también más apostadores no sofisticados moviendo las líneas.

Un aspecto que muchos ignoran: el value betting en F1 no se limita al ganador de la carrera. Los mercados de podio, top 6 y especialmente los head to head entre pilotos ofrecen oportunidades más frecuentes porque las casas de apuestas dedican menos recursos a afinar esas cuotas que las del ganador. Si quieres profundizar en cómo funcionan las cuotas en F1 y cómo leer la probabilidad implícita, eso es el primer paso antes de aplicar cualquier fórmula de valor.

Mi regla personal: no apuesto si el EV no supera el 5%. Con márgenes inferiores, la varianza te come vivo a medio plazo. En una temporada de 24 carreras tienes suficientes oportunidades para ser selectivo.

Análisis pre-carrera: los cinco factores que mueven las cuotas

Antes del Gran Premio de Hungría de 2023, las cuotas favorecían a Verstappen con un margen aplastante. Tenía sentido: dominaba la temporada. Pero quien analizó el trazado de Hungaroring – curvas lentas, tracción mecánica, un circuito donde la potencia bruta importa menos que el equilibrio del coche – encontró valor en McLaren. Norris terminó segundo, a menos de un segundo. Las cuotas de podio para el pagaron generosamente. El circuito había hablado; solo había que escucharlo.

He destilado años de análisis en cinco factores que, combinados, explican la gran mayoría de los movimientos de cuotas antes de una carrera. No es un modelo de regresión múltiple – es un framework práctico que cualquier apostador puede aplicar con los datos que están disponibles gratuitamente.

Factor 1: Perfil del circuito. Cada trazado favorece a un tipo de monoplaza. Los circuitos de alta carga aerodinámica – Mónaco, Hungría, Singapur – premian el downforce mecánico y la tracción en curva lenta. Los circuitos de baja carga – Monza, Spa, Yeda – premian la eficiencia aerodinámica y la potencia de motor. La temporada 2026 introduce coches más pequeños con una proporción 50/50 entre motor de combustión y eléctrico, combustible 100% sostenible y la entrada de Audi y Cadillac como constructores. Esto va a alterar la jerarquía de circuitos de forma radical: lo que hoy es un circuito de Red Bull podría ser un circuito de Ferrari o de un equipo completamente nuevo. Para el apostador, esto significa que los historiales pre-2026 perderán gran parte de su valor predictivo en los primeros meses de la nueva era.

Factor 2: Forma reciente del equipo. No la del piloto – la del equipo. En F1, el 70-80% del rendimiento depende del coche, no de quien lo conduce. Miro los últimos tres o cuatro Grandes Premios para detectar tendencias de desarrollo: un equipo que ha subido medio segundo en ritmo de carrera en tres fines de semana consecutivos probablemente ha introducido mejoras aerodinámicas que el mercado aún no ha descontado. Las cuotas suelen ajustarse con retraso respecto a la realidad técnica.

Factor 3: Datos de entrenamientos libres. Los FP1 y FP2 del viernes son ruidosos – tandas de aerodinámica, pruebas de componentes, simulaciones de clasificación con distintos niveles de combustible. Pero el FP3 del sábado, la última sesión antes de la clasificación, es oro. Aquí los equipos muestran sus cartas: tandas largas representativas y simulaciones de clasificación con carga baja de combustible. Comparo los tiempos sectoriales del FP3 con los de la misma sesión en el año anterior – ajustando por las diferencias de reglamento – para calibrar dónde está cada equipo respecto a su línea base.

Factor 4: Meteorología. La lluvia es el gran ecualizador de la F1. Un pronóstico de lluvia de más del 40% para la carrera debería alterar cualquier análisis. Pero la clave no es solo si llueve, sino cuando llueve. Una carrera que empieza en seco y se moja en la vuelta 20 genera una ventana de oportunidad en las apuestas en vivo que no existe en condiciones estables. Antes de apostar, consulto al menos tres fuentes meteorológicas y me fijo en la probabilidad horaria, no en la diaria. Las apuestas en vivo en F1 son donde la lluvia realmente transforma las cuotas.

Factor 5: Posición en parrilla y tasa histórica de conversión. La pole position se convierte en victoria aproximadamente el 40-45% de las veces en circuitos donde adelantar es difícil – Mónaco, Hungría, Singapur – y apenas un 25-30% en circuitos con zonas de DRS largas y rectas amplias como Bahrein o China. Cruzo la posición de parrilla con la tasa de conversión específica del circuito para ajustar mi estimación de probabilidad. Salir primero en Mónaco es casi medio camino a la victoria; salir primero en Bahrein, mucho menos.

Estos cinco factores no operan de forma aislada. Los combino en una valoración general – no una fórmula rígida, sino un juicio informado – que contrasto con las cuotas del mercado. Cuando la divergencia es significativa y el EV supera mi umbral del 5%, apuesto. Cuando no, paso. En una temporada de 24 carreras, la paciencia es la estrategia más infravalorada.

Gestión del bankroll en una temporada de 24 Grandes Premios

Tuve mi peor racha en 2021: siete carreras consecutivas en negativo. Si hubiera apostado sin un sistema de bankroll, habría abandonado las apuestas en F1 para siempre o habría duplicado mis apuestas buscando recuperar – qué es peor. No hice ninguna de las dos cosas porque mi sistema me decía exactamente cuánto podía perder antes de que la varianza se convirtiera en un problema real.

La gestión del bankroll en F1 tiene una particularidad que no comparte con el fútbol o el tenis: la frecuencia de eventos es fija y predecible. Tienes 24 Grandes Premios en una temporada, distribuidos entre marzo y diciembre, con una o dos carreras por fin de semana dependiendo de si hay Sprint. Eso te permite planificar con precisión. En España, el gasto medio anual por jugador activo de apuestas online supera los 700 euros – una cifra que muchos apostadores de F1 alcanzan sin darse cuenta si no llevan control.

Mi sistema funciona así: al inicio de la temporada, defino un bankroll total que puedo permitirme perder íntegramente sin que afecte mis finanzas personales. Ese número es sagrado: no lo aumento a mitad de temporada, no lo «recargo» después de una mala racha. Divido ese bankroll en unidades. Cada unidad representa entre el 1% y el 3% del total, dependiendo de mi nivel de confianza en la apuesta.

Una apuesta estándar – EV positivo moderado, sin factores extraordinarios – recibe 1 unidad. Una apuesta con EV alto y convergencia de varios factores favorables recibe 2 unidades. En casos excepcionales – quizás dos o tres veces por temporada – donde la ineficiencia del mercado es evidente y los datos son claros, llego a 3 unidades. Nunca más. La tentación de «apostar fuerte en la segura» es la forma más rápida de destruir un bankroll, porque en F1 no existen las apuestas seguras. Un safety car en la vuelta 45 puede invertir todo.

Hay un detalle práctico que muchos apostadores ignoran: la distribución de apuestas a lo largo de la temporada no debería ser uniforme. Los primeros tres o cuatro Grandes Premios del año son los más inciertos – los equipos están afinando los coches, las jerarquías no están establecidas y las cuotas reflejan preconcepciones de pretemporada que a menudo están equivocadas. Yo apuesto con unidades mínimas al inicio de temporada y voy escalando a medida que los datos de rendimiento real se acumulan. Hacia la mitad de la temporada – carreras 10 a 16 – es donde suelo concentrar mis apuestas más agresivas, porque la información es abundante y el mercado aún no se ha ajustado completamente a las tendencias de desarrollo.

Otro principio: separo el bankroll de futuros del bankroll de carreras individuales. Los futuros – campeón del mundo, campeón de constructores – inmovilizan capital durante meses. Reservo un máximo del 20% del bankroll total para futuros y el 80% restante para apuestas de carrera a carrera. Si un futuro se resuelve a mi favor antes de tiempo – o queda claro que no va a funcionar y uso el cash out – ese capital vuelve al bankroll de carreras.

Errores frecuentes del apostador de Fórmula 1

Voy a confesarte algo: cada uno de estos errores lo he cometido personalmente. Algunos más de una vez. La diferencia entre un apostador que mejora y uno que no es simplemente la capacidad de reconocer patrones en sus propios fallos. Después de nueve años analizando mis apuestas, estos son los errores que veo repetirse – en mi historial y en el de cualquiera que se toma en serio las apuestas en motor.

Apostar por inercia emocional. Es el error más común y el más caro. Tienes un piloto favorito – todos lo tenemos – y eso contamina tu análisis. Ves sus buenos resultados como confirmación de tu sesgo y sus malos resultados como «mala suerte». He perdido dinero apostando a pilotos que me caían bien en circuitos donde los datos decían claramente que no tenían opciones. El antídoto es brutal pero funciona: elimina los nombres de tu hoja de cálculo y analiza los números en frío. Cuando los datos dicen una cosa y tu corazón dice otra, los datos ganan. Siempre.

Ignorar la diferencia entre clasificación y carrera. Un piloto que es un animal en clasificación no siempre es el mejor en carrera, y viceversa. Los ritmos de clasificación y de carrera son habilidades distintas que dependen de configuraciones de coche diferentes. He visto apostadores perder dinero consistentemente apostando al ganador de la carrera basándose solo en el rendimiento de clasificación, sin considerar la degradación de neumáticos en tandas largas o la capacidad del equipo para ejecutar estrategias de paradas. El mercado de «ganador de la carrera» y el de «pole position» son mercados diferentes que requieren análisis diferentes.

Subestimar el efecto de la estrategia de equipo. La F1 no es un deporte individual. Las ordenes de equipo, las estrategias de paradas diferenciadas entre compañeros y las decisiones tácticas del muro de boxes pueden transformar una carrera. En 2023, Ferrari perdió varias posiciones por decisiones estratégicas cuestionables en paradas – algo que los datos históricos de estrategia del equipo ya sugerían. Si un equipo tiene un patrón de errores estratégicos, eso es información útil para el apostador. Los bookmakers no siempre lo descuentan.

Perseguir pérdidas duplicando la apuesta. Como solo hay una carrera por fin de semana, la tentación de «recuperar» es enorme porque la siguiente oportunidad está a siete días. El sistema de unidades fijas que describí en la sección de bankroll existe precisamente para esto. Si pierdes, apuestas lo mismo la próxima vez. La matemática está de tu lado si tu proceso es correcto; la varianza se encarga del resto a largo plazo.

Apostar en demasiados mercados por carrera. Hay apostadores que hacen cinco o seis apuestas por Gran Premio: ganador, podio, vuelta rápida, head to head, safety car, primero en retirarse. Eso diluye el edge. Si tu ventaja real está en analizar el ritmo de carrera, concentra tus apuestas en mercados que dependan del ritmo – ganador, podio, head to head – y deja los mercados de incidentes para cuando tengas una razón fundamentada. Las apuestas en motor representan ya más del 6% de todos los ingresos globales de sportsbooks, frente al 3% en 2020, lo que significa más mercados, más opciones y más tentaciones de dispersarse.

No registrar las apuestas. Si no llevas un registro detallado de cada apuesta – fecha, mercado, cuota, stake, resultado, razón de la apuesta – no puedes mejorar. Punto. Yo uso una hoja de cálculo con columnas para el EV esperado, el EV real y el factor principal que motivó la apuesta. Al final de cada temporada, reviso qué factores predijeron mejor y cuáles me engañaron. Sin datos de tu propio rendimiento, estás apostando a ciegas sobre tu propia estrategia.

El enfoque data-driven: métricas de telemetría útiles para apostar

En febrero de 2025, la F1 designó a ALT Sports Data como su Proveedor Oficial de Datos de Apuestas, con el objetivo de desarrollar analítica predictiva en tiempo real y mercados de micro-apuestas. Todd Ballard, cofundador de ALT Sports Data, habló de «reimaginar la experiencia de apuestas deportivas» para la base global de fans de la F1, aprovechando la combinación de velocidad, estrategia e innovación que define a este deporte. Eso no es un detalle menor: significa que la propia F1 reconoce que los datos de telemetría son el futuro de las apuestas en motor. Lo que antes era territorio exclusivo de ingenieros con acceso a los servidores del equipo está empezando a filtrarse al apostador informado.

No necesitas ser ingeniero aerodinámico para usar datos de telemetría en tus apuestas. Necesitas saber qué buscar y dónde encontrarlo. Estas son las métricas que más impacto tienen en mis análisis pre-carrera, ordenadas por accesibilidad.

Velocidades máximas en recta. Los datos de speed traps están disponibles en la web oficial de la F1 después de cada sesión. La velocidad máxima en recta te dice dos cosas: la potencia del motor y el nivel de carga aerodinámica que lleva el coche. Un equipo que registra velocidades máximas altas probablemente ha sacrificado downforce por velocidad punta – una configuración que funciona bien en circuitos como Monza pero penaliza en circuitos con muchas curvas. Cruzo las velocidades máximas con el tipo de circuito para detectar desajustes entre configuración y trazado.

Tiempos sectoriales. Cada circuito se divide en tres sectores, y los tiempos de cada sector se publican en tiempo real durante las sesiones. Los sectores de curva lenta revelan tracción mecánica y grip. Los sectores de curva rápida revelan carga aerodinámica. Los sectores de recta revelan potencia. Comparo los tiempos sectoriales de un piloto con los de su compañero de equipo para aislar el factor humano del factor máquina. Si un piloto pierde tres décimas en el sector 2 respecto a su compañero pero iguala en los otros dos, la explicación es habilidad en ese tipo de curvas, no rendimiento del coche.

Consistencia de ritmo en tandas largas. Durante los entrenamientos libres del viernes, los equipos hacen tandas de simulación de carrera – 10 a 15 vueltas consecutivas con carga alta de combustible. El ritmo absoluto importa, pero la consistencia importa más. Un piloto que hace 10 vueltas con una variación de dos décimas entre la más rápida y la más lenta tiene mejor gestión de neumáticos que uno que empieza rápido pero pierde medio segundo en las últimas cinco vueltas. La degradación por vuelta es el indicador más fiable de rendimiento en carrera, y está disponible para cualquiera que se tome la molestia de cronometrar las tandas durante el FP2.

Tiempos de pit stop. Cada decima de segundo en el pit stop puede valer una posición. Los equipos con mecánicos rápidos y procedimientos fiables tienen una ventaja estructural en carreras con múltiples paradas. Los datos históricos de tiempos de pit stop por equipo están disponibles y muestran patrones claros: hay equipos que promedian 2,2 segundos y equipos que promedian 2,8. En una carrera con dos paradas, eso son 1,2 segundos de diferencia – más que suficiente para decidir una posición.

Datos meteorológicos superpuestos. Esto es lo que más esfuerzo me cuesta y lo que más retorno me da. Superpongo el pronóstico meteorológico horario con los horarios de cada sesión – clasificación y carrera – para estimar la probabilidad de que las condiciones cambien durante la sesión. Una carrera que empieza en seco con un 60% de probabilidad de lluvia a partir de la vuelta 30 es un escenario completamente distinto a una carrera que empieza lloviendo y se seca. Las cuotas en vivo reaccionan a la lluvia, pero las cuotas pre-carrera a menudo no descuentan correctamente la probabilidad de cambio de condiciones.

Ningún dato aislado te da una ventaja. Pero cuando el perfil del circuito, los tiempos sectoriales, la consistencia en tandas largas, los tiempos de pit stop y la meteorología apuntan en la misma dirección, tienes una señal fuerte. Y si esa señal contradice lo que dicen las cuotas, tienes una oportunidad.

Ejemplo completo: análisis y apuesta en un Gran Premio ficticio

Todo lo que he explicado hasta aquí puede sonar abstracto si no lo ves aplicado. Vamos a recorrer el proceso completo usando un Gran Premio inventado – lo llamo GP de Riviera – para que veas cómo encajan las piezas sin que ningún dato real de una carrera futura contamine el ejemplo.

El circuito de Riviera es un trazado semi-callejero de carga aerodinámica media-alta, con dos zonas de DRS, una curva lenta de tracción en la vuelta 7 y un sector final rápido. Superficie de asfalto nueva, lo que normalmente implica baja adherencia en las primeras sesiones y mejora progresiva. Pirelli trae los compuestos C3, C4 y C5 – los tres más blandos de la gama.

Paso 1: Perfil del circuito. La carga aerodinámica media-alta favorece a equipos con buen downforce mecánico. La curva lenta de tracción en la vuelta 7 sugiere que los coches con buena salida de curva tendrán ventaja. Busco equipos que hayan mostrado buen rendimiento en Hungría y Singapur – circuitos con perfil similar.

Paso 2: Datos de entrenamientos libres. Viernes FP2 – simulación de carrera. El Equipo A hace una tanda de 12 vueltas con C3 y muestra una degradación de 0,08 segundos por vuelta – excelente. El Equipo B, favorito del mercado, hace la misma tanda con una degradación de 0,14 segundos por vuelta. En 30 vueltas de stint, eso es una diferencia acumulada de 1,8 segundos. El Equipo C muestra el mejor ritmo absoluto pero con una degradación de 0,18 – rendimiento alto al principio, caída fuerte al final.

Paso 3: Meteorología. Pronóstico para el domingo: 20% de probabilidad de lluvia. Bajo – no altero mi análisis base.

Paso 4: Clasificación y parrilla. El Equipo B consigue la pole. El Equipo A sale tercero. El Equipo C sale quinto. Las cuotas de ganador reflejan la parrilla: Equipo B 2.10, Equipo A 5.50, Equipo C 7.00.

Paso 5: Cálculo de valor. Mi análisis – basado en la degradación de neumáticos, el perfil del circuito y la tasa histórica de conversión desde tercera posición en circuitos similares – le da al piloto del Equipo A una probabilidad de victoria del 25%. La cuota de 5.50 implica un 18,2%. Cálculo: (0,25 x 5,50) – 1 = 0,375. EV de +37,5%. Esto supera ampliamente mi umbral del 5%.

Para el Equipo C, mi análisis le da un 12% de probabilidad real. La cuota de 7.00 implica un 14,3%. Cálculo: (0,12 x 7,00) – 1 = -0,16. EV negativo. No apuesto.

Paso 6: Sizing de la apuesta. Un EV de +37,5% con una señal fuerte – convergencia de degradación, perfil de circuito y parrilla – justifica 2 unidades de mi bankroll. Si mi unidad es de 25 euros, apuesto 50 euros al Equipo A para ganar la carrera a cuota 5.50.

Este ejemplo no garantiza que ganes. Garantiza que tu proceso de decisión está basado en datos, no en instinto. Una apuesta individual puede ir mal por un safety car en la vuelta 3 o un fallo mecánico imprevisto. Pero a lo largo de 24 carreras, un proceso correcto aplicado con disciplina produce resultados. El sistema no falla si los números son correctos y la constancia se mantiene.

Preguntas frecuentes sobre estrategias de apuestas en F1

¿Cuánto dinero se necesita para empezar a apostar en F1 con una estrategia sólida?
No hay un mínimo absoluto, pero necesitas un bankroll que te permita dividirlo en al menos 50 unidades sin que cada unidad sea tan pequeña que resulte irrelevante. Con un bankroll de 500 euros, cada unidad sería de 10 euros – suficiente para que las ganancias sean significativas y las pérdidas manejables. Lo importante no es la cantidad total, sino que sea dinero que puedes permitirte perder íntegramente sin que afecte tu vida cotidiana. En España, a partir de 2026, los límites de depósito centralizados fijados por la DGOJ serán de 600 euros diarios y 1.500 euros semanales si no estableces tus propios topes, lo que de por sí impone un marco de control.
¿Qué porcentaje del bankroll conviene arriesgar por apuesta en Fórmula 1?
Entre el 1% y el 3% por apuesta individual, dependiendo de la fuerza de la señal. Una apuesta estándar con EV positivo moderado recibe un 1-2%. Solo en casos excepcionales – convergencia clara de múltiples factores y un EV superior al 15% – subo al 3%. Nunca supero ese techo. La razón es matemática: con un 3% por apuesta, necesitarías una racha de más de 30 apuestas perdedoras consecutivas para perder todo el bankroll, algo estadísticamente improbable si tu proceso de selección tiene edge real.
¿Es rentable el value betting a largo plazo en deportes de motor?
Sí, siempre que tu estimación de probabilidades sea sistemáticamente mejor que la del mercado y mantengas disciplina en el sizing de apuestas. El mercado de apuestas en F1 es menos eficiente que el de fútbol o baloncesto porque atrae a menos apostadores profesionales y las cuotas están más influidas por la percepción pública. Eso crea ineficiencias explotables. Pero 'a largo plazo' significa al menos una temporada completa – 24 carreras – para que la varianza se suavice y el edge real se manifieste en los resultados.
¿Qué herramientas gratuitas existen para analizar datos de F1 antes de apostar?
La web oficial de la F1 publica tiempos sectoriales, velocidades máximas en speed traps y clasificaciones de cada sesión. Esos datos son suficientes para construir un análisis sólido. Para telemetría más detallada, la comunidad de código abierto ha desarrollado herramientas que procesan los datos del feed en vivo de la F1 y generan gráficos de ritmo de carrera, degradación de neumáticos y comparativas entre pilotos. También hay cuentas en redes sociales especializadas que publican análisis de tandas largas después de cada viernes de entrenamientos libres.